lunes, 1 de junio de 2015
Tomar partido
Se destaca la elección de la fórmula presidencial, pero no debe olvidarse que, respetando la característica federal de nuestro Estado, también se elegirán varios gobernadores y 130 representantes que renovarán la mitad de la Cámara de Diputados, en proporción a la población de cada jurisdicción. Además, las provincias de Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Santa Fe y Tucumán elegirán sus tres Senadores Nacionales respectivos hasta 2021. Por otro lado, por primera vez elegiremos 19 parlamentarios del MerCoSur (a distrito Nacional), y 1 por cada distrito: 43 en total.
Es un tiempo propicio para involucrarse, informarse, dialogar, buscar juntos, participar y militar... Tomar partido, canalizar la adhesión o la insatisfacción, colaborar con los comicios.. Banderías políticas aparte, una forma de “militar” por el acto eleccionario, en sí mismo, es postularse voluntariamente como autoridad de mesa, fiscal, etc.
La Dirección Nacional Electoral www.elecciones.gov.ar ofrece información sobre los comicios (padrón, estadísticas oficiales, registro de infractores, etc.), mientras que la Cámara Nacional Electoral www.electoral.gov.ar brinda datos oficiales de la Secretaría Electoral de cada Jurisdicción sobre agrupaciones políticas, plataformas y propuestas (en las que se contienen las definiciones ideológicas y políticas de cada partido), candidatos, financiamiento partidario, etc.
En los últimos años, se ha instalado la costumbre de elegir nuestros representantes, lo que implica las bondades de la estabilidad, la previsibilidad y la seguridad de las instituciones (podrán rotar los jugadores; se mantienen las “reglas de juego”). Un riesgo que conlleva esta indudable ventaja es la de disipar la noción del valor de nuestra democracia, de perder la perspectiva de la conquista alcanzada tras varias amenazas, con mucho esfuerzo... En ese sentido, un desafío de mediano plazo es recrear en los jóvenes el aprecio y la voluntad de participación en un régimen democrático, que para sus ciudadanos conlleva derechos... y deberes (Si gobierna el pueblo, el mismo debe ser el primer beneficiado.. y el primer responsable). ¿Qué horizontes podrían convocar las nuevas energías y los mejores talentos tras tres décadas de democracia?
¿Qué registro de la misma hacen las 2 ó 3 generaciones de argentinos nacidos en democracia? En los primeros años se imponía asegurar las condiciones jurídicas y políticas más elementales; luego fue necesario estabilizar determinadas variables económicas... También se ha recuperado el valor del compromiso social, la participación partidaria, el rol del Estado... ¿Qué discusiones y debates podrían insinuarse a futuro, algo más allá de la coyuntura inmediata? ¿Bajo qué mirada entran los jóvenes en los proyectos de los candidatos?
Se cierra una etapa de 12 años (superando la mentada “década”) de una conducción política singular. Con serenidad, es necesario identificar avances, entre los que podrían mencionarse, a grandes rasgos, las políticas activas por los DD.HH., el impulso a la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia; revalorización de la movilización política; mejores procedimientos en las designaciones en altos cargos judiciales; reforma, unificación y sistematización de normas y códigos; recuperación del empleo y las paritarias; la ampliación de la cobertura de seguridad social; redistribución social y generacional del ingreso (la AUH y el ProgREsAr, aunque faltaría prever legalmente mecanismos de actualización de estas transferencias); el mayor acceso a la educación superior; el fomento a la ciencia y tecnología; el desendeudamiento externo; la coordinación y el afianzamiento regional de América Latina...
También habrá que reconocer atascos, en términos generales: restituir ejemplaridad en la dirigencia; restablecer la confianza en la Justicia, agilizarla, acercarla a la ciudadanía; devolver credibilidad a las estadísticas públicas; combatir la persistente precariedad laboral1; impulsar las economías locales (distribuyendo geográficamente la generación del ingreso); instituir instrumentos de ahorro interno dirigidos a la inversión productiva (circulando recursos y riqueza y creando puestos de trabajo); mejorar nuestro perfil productivo e incorporar más valor agregado a nuestras exportaciones; incorporar con más claridad la cuestión ecológica al debate social y a las decisiones cotidianas; encarar con decisión el crimen social que representa el hambre infantil cotidiano en un país con abundancia de alimentos...
Y, desde luego, será importante identificar las orientaciones y las propuestas por parte de los candidatos en torno a algunos de los temas que deben estar en la agenda pública:
Reforma tributaria: desde algunos cambios “emblemáticos” (revisar exenciones impositivas, como la que gozan los ingresos de los jueces ante el impuesto a las ganancias, o desincentivando ciertos productos o actividades, como el alcohol y el juego), hasta otros más profundos, como los que afectan directamente la riqueza (bienes personales, inmuebles, especialmente, los ociosos) o ingresos extraordinarios (herencias). Revisar los criterios de redistribución en la coparticipación federal de los tributos también es un arduo debate postergado.
Este es un tema del que suele hablarse sin que se aborde por lo complejo y sensible que resulta discutir la riqueza, en un sentido amplio, y, más en particular, la manera en que se genera, se apropia y se grava el excedente económico y la ganancia en la Argentina: ictícola (flotas pesqueras extranjeras depredan nuestros recursos), minera (extrayendo recursos no renovables), petrolífera (con el potencial de Vaca Muerta por delante), agraria (especialmente, la sojera), financiera (incluso para que el sector bancario funcione mejor como servicio a la comunidad), etc.
Finanzas y deuda públicas: ¿se continuará con la actual política de desendeudamiento externo, o se apelará al crédito? De ser así, ¿con qué fin, en qué condiciones, con qué plazos, a qué tasas? Es un punto crítico, que puede afectar generaciones enteras, como ya conocemos tristemente muy bien.
Otro punto del que también tenemos experiencia pasada es la inflación, no desatada, pero sí tenaz, exigiendo la recomposición de salarios, jubilaciones, y otros ingresos fijos, afectando el funcionamiento de la economía, distorsionando las referencias económicas, el valor de ahorros, deudas, etc.
Fomento de la comunicación social: más allá de la desconcentración de algunos medios masivos, falta asegurar las medidas para que el derecho de la sociedad a la información esté garantizado por una mayor variedad de voces, por una distribución más capilar de las posibilidades de expresión.
El transporte sigue siendo un tema pendiente: La recuperación de nuestro transporte público urbano colapsado elevará la calidad de vida cotidiana... y salvará vidas. Además, integrar nuestra economía implica revitalizar nuestra red de transporte, fortaleciendo nuestras industrias naval y ferroviaria (tanto para carga como para pasajeros), así como la infraestructura, especialmente en materia energética (generación y, sobre todo, distribución de energía).
Otro aspecto que suele traer aparejadas consecuencias duraderas es el de la vivienda (núcleos de miseria y hacinamiento en las grandes ciudades, construcciones precarias, saneamiento y cloacas). Deberá seguir trabajándose para regularizar y ordenar situaciones de hecho, atender la situación de los ciudadanos en viviendas de emergencia.
Mejorar el ambiente urbano ayudará a que podamos crecer en una seguridad inclusiva y preventiva (sensibilidad esperable en educadores y personas cercanas a los jóvenes en general), mientras deberán articularse medidas contra las grandes mafias que trafican drogas, armas..., personas ( ! ).
También deberá continuarse con las propuestas para prevenir las adicciones..., sin excluir la aceptada afición a los juegos de azar y el tolerado alcoholismo, el que se registra a edades cada vez más tempranas. Ante diversas situaciones, los Centros Preventivos Locales de Adicciones y las Casas Educativas Terapéuticas plantean criterios que pueden seguir explorándose y potenciándose en los próximos años.
En materia de educación, se requiere profundizar la inclusión educativa, proveyendo una mayor cobertura en educación inicial (desde guarderías de 45 días hasta los jardines de infantes de 5 años), continuando con el camino de difusión científica, tecnológica e informática, la enseñanza de segundas lenguas, peleando contra la repitencia y la deserción adolescente y apostando por la educación de adultos. La capacitación técnica en artes y oficios parece necesaria en numerosos ambientes populares, así como una educación sexual integral. No deben olvidarse los recurrentes conflictos por los salarios docentes, ni el pobre desempeño de nuestros estudiantes en las evaluaciones internacionales.
En relación a la salud, se ha señalado ya que se superponen tres sistemas de salud: el del “hospital público”, el del “sanatorio de la obra social”, el de la “clínica privada”... ¿Cómo acercar información y recursos, ganando en eficiencia? ¿Cómo dar respuestas a tantas postergaciones en materia de salud en varias regiones de nuestro país?
El fenómeno de la concentración demográfica en el área metropolitana del Gran Buenos Aires ( y otros grandes centros urbanos) es una realidad que suele advertirse en varios puntos de los ya mencionados: favorecer la movilidad geográfica y la desconcentración poblacional, ofreciendo incentivos a la misma, asegurando cobertura sanitaria, educacional, cultural, infraestructura de comunicación y transporte en distintas zonas también colaboraría en la solución de otros problemas.
Mientras continúa este agitado año de contiendas electorales, no perdamos de vista que la democracia también se juega en las pequeñas luchas de todas los días, en la medida que todos tratamos de hacer presente la mano tendida, la solidaridad, la inclusión, el compromiso y el empeño en las responsabilidades que cada uno lleva adelante.
Aterradora desigualdad
En primer lugar, el 20% más rico de la población mundial posee el 94,5% de la riqueza total; o sea, el 80% de la humanidad sólo dispone del 5,5% de la riqueza.
Por otro lado, el 1% más rico del mundo, sólo 70 millones de personas, concentró en 2014 el 48% de la riqueza total; para 2016, ya concentrará más de la mitad de la misma.
Mientras tanto, con el patrimonio de tan sólo 80 individuos podemos igualar los recursos de la mitad más pobre del mundo, 3.500 millones de personas (ver foto).
Frente a este panorama de desigualdad, que se reproduce en países centrales y periféricos, parece evidente la necesidad de coordinar globalmente la acción de los distintos gobiernos y afirmar mecanismos de cohesión y movilidad social, discutiendo seriamente el peso del financiamiento del sector público (se propone fijar impuestos a la riqueza, especialmente, cuando la misma no se debe a méritos personales, sino a la fortuna familiar, como es el caso de las herencias), así como los programas que se implementen desde el mismo, asegurando cobertura amplia a las necesidades más urgentes y elementales (nutrición, vivienda, salud y educación), estableciendo propuestas igualadoras de oportunidades (cupos mínimos en distintas instituciones, facilidades, incentivos), en fin, orientar distintos instrumentos políticos y económicos al bien de los pobres y la inclusión de las periferias... para que entremos todos.
viernes, 1 de mayo de 2015
De terror (sin “peros”; con preguntas)
Repudiamos el atentado, sin "peros", sin justificaciones, sin matices, sin dudas.
En medio de ataques terroristas, nos inundan sensaciones diversas, algunas de ellas conflictivas y contrapuestas.
Efectivamente, el terror busca generar un estado psicológico de angustia, es decir, una sensación similar a la del miedo, aunque genérico, innominado, sin un rostro... lo que lleva a que muchos rostros y muchos nombres puedan servir como pantalla de proyección para nuestros temores más básicos en el estado de (escasa) elaboración en el que puedan encontrarse. Apelando a lo ominoso, los terroristas buscan hacerse notar, y logran su objetivo.
Los deseos de un feliz nuevo año dieron lugar a acciones propias de un tiempo que ya quisiéramos como viejo, superado.
Ahora bien, ¿nos impide tal repudio la posibilidad de abrir otras preguntas? Aún admitiendo que, por respeto a la sensibilidad abierta, convenga plantear ciertos interrogantes un tiempo después... ¿Es posible pensarlos, sin que se nos ubique en una justificación del atentado?
1) ¿Podemos tratar de entender por qué pasan estas cosas, esencialmente para prevenir que sigan ocurriendo..? Es asumir que estas reacciones, por muy condenables que sean, no son "sorpresivas", "inesperadas"... ¿Es posible que tras el ruido de las balas, de los fanatismos de distinto signo y color y de las modalidades novedosas para inspirar el terror... anide un grito desesperadamente “viejo”? Pienso en la angustia silenciada de tantos jóvenes postergados en las opulentas sociedades occidentales..., o en los pueblos invadidos, colonizados, saqueados, de tantos rincones del globo... No parece descabellado que tantos desesperados y desheredados funcionen, efectivamente como instrumentos y cajas de resonancia propicias a mensajes agresivos de aquellos que meramente son alentados por intereses criminales.
2) ¿No es necesario ejercer la libertad de expresión con responsabilidad? Todos deberíamos poder decir todo lo que quieran... y los demás deberían poder dar su palabra, su silencio, su ayuno, su huelga... No parece justo que uno pueda decir de todo, y otro deba "bancárselo" sin decir ni una palabra... Parece elemental que el uso amplio de la libertad requiera madurez, ubicación, respeto, prudencia.. Un insulto liso y llano a una colectividad, una manifestación de segregación.. deberían ser repudiadas, por lo menos, moralmente... En algunos países, hay prohibición legal, directamente (En Alemania, es delito promover el nazismo, por ejemplo.)
3) En principio, debería poder hacerse humor de todo (incluyendo la religión). En este sentido, el humor permite descomprimir muchas situaciones dolorosas, renovar el ánimo, exorcizar temores... Santo Tomás Moro enseña a pedirle a Dios tener “buen humor” (1). Sin embargo, ¿estamos obligados a hacer chistes en cualquier circunstancia, en cualquier momento?: hay algunos temas sobre los que no "sale" el humor (por ejemplo, nunca escuché entre argentinos chistes sobre nuestros caídos en Malvinas...)... Y no debe forzárselo, sólo para “no ser solemnes”. Y hay veces en que lo que se presenta como expresión artística o humor, simplemente no lo es: es agresión directa.
4) ¿En qué se fundamenta la "libertad de expresión"? Creo que la misma está justificada por el "derecho a la información"; o sea, no es tanto mi campo abierto para decir cualquier cosa, lo que me venga en gana, incluyendo disparates, mensajes sexistas, racistas, etc. (posibilidad que, en principio, debe estar garantizada a priori), como la necesidad de que nadie se vea privado de información útil y relevante para la vida en sociedad. Es decir, es muy distinto tener libertad de expresión para caricaturizar a Mahoma que para informar acerca de las 2000 muertos en un atentado de Boko Haram en Nigeria, o la utilización de una niña de 10 años como bomba. Especialmente en este tipo de casos es cuando el freno no debe ser el temor a la violencia que podamos sufrir..
5) Por otro lado, ¿Cómo garantizar una mayor libertad de expresión a tantos que no pueden hacerse oír? ¿Cómo garantizar libertad de expresión también a aquellos a los que no podemos garantizarles nutrición, salud, educación..? En este sentido parece que facilitar la palabra es un acto liberador, en un sentido literal (2)... y también preventivo: si propiciamos que todas las personas puedan hacer uso de la palabra, sabiendo que serán recibidas y escuchadas, evitaremos que se manifiesten con los “gritos” a los que nos referíamos al comienzo... y tantos expresiones violentas, cargadas de odio y resentimiento contenido.. ¿O negaremos que los grupos terroristas planifican cuidadosamente la dimensión “comunicacional” de sus acciones?
Por de pronto, parece importante que no cedamos a nuestras propias reacciones impulsivas, canalizando la angustia generada por el terror en una inacabable espiral de violencia. En el caso de la publicación francesa, rápidamente se constataron ataques a la comunidad islámica en Francia (3). En nuestra propia comunidad, en la que hemos sabido construir una valorable tradición de convivencia entre diversas culturas y diálogo interreligioso, tendremos que estar atentos a que no surjan movimientos similares ante las frustraciones, fricciones y dificultades que conlleva naturalmente la vida en sociedad. Asegurar la indispensable y debida justicia es condición necesaria para la construcción cotidiana de la paz.
Rafael Tesoro
rafaeltesoro2@yahoo.com.ar
(1) http://www.hispanidad.info/humormoro.htm
(2) Desde la fe, incluso confiamos en que la Palabra es Creadora (Gn. 1; Jn.1)
(3) Una minoría que está llegando actualmente a constituir alrededor del 10% de la población francesa.
PD:
Me permito agregar tres enlaces... Sé que estamos todos corriendo, con poco tiempo, con muchas cosas, sin embargo los comparto por si a alguien le interesa (son de dos cristianos y un musulmán (creo), los tres son muy agudos, me parece).
Para entender el terrorismo contra Charlie Hebdo en París
http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=685
El papa Francisco no es “Charlie” (un pensador irreverente)
http://facundodamianbarrionuevo.blogspot.com.ar/2015/01/el-papa-francisco-no-es-charlie-un.html?m=1
Reza Aslan destruye argumentos de Bill Maher sobre el Islam
https://www.youtube.com/watch?v=KQZza2hKx7M
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Los buitres van a fondo
El 30 de Julio pasado expiró el plazo para coronar una negociación de la Argentina con los fondos de inversión (“fondos buitre”) en relación al pago de 1.500 millones de dólares, según dispuso el juez del segundo distrito de Manhattan, Thomas Griesa. Por la falta de acuerdo con dichos fondos, los acreedores de la deuda reestructurada por el Estado (en 2005 y 2010) no cobraron la suma que les corresponde, suma que Argentina ya había girado a las entidades encargadas de efectivizar tales pagos y cuya concreción detuvo el juez, como medida de precaución para que cobren los fondos beneficiados con su fallo.
Por un lado, esto puede ser perjudicial para el país, ya que se configuró un escenario similar al de un default, sin llegar a serlo nítidamente: un “default” es una declaración abierta, por parte del deudor, de la imposibilidad real de cumplir con el conjunto de sus obligaciones en tiempo y forma. Cabe aclarar que la denominación que se aplique no es anecdótica: un término u otro puede provocar efectos jurídicos (y económicos..!) muy distintos1. Ya hemos vivido en 2001 un default, y conocemos, por lo menos, las duras consecuencias socioeconómicas que trajo aparejadas: desconfianza internacional hacia el país, encarecimiento del crédito, huida de los ahorros, menos inversiones, etc.
Por otro lado, pagar sin más el fallo del juez Griesa, lo que pudo hacerse sin mayores complicaciones financieras, hubiese llevado en el corto plazo a demandas similares en el orden de los 15.000 millones de dólares por parte de los otros acreedores que tampoco aceptaron el canje de la deuda. Esta cifra ya es bastante más amenazante... Y en un mediano plazo, por la tan comentada cláusula RUFO (sigla en inglés de “Derechos sobre ofertas futuras”), que garantiza las mismas condiciones mejores de pago que pudieran establecerse hasta fines de 2014 a los acreedores de la deuda reestructurada, podrían iniciarse juicios por cifras cuyas estimaciones van desde 120.000 a 500.000 millones de dólares... Absolutamente impagable para un país cuyo entero PBI anual no llega a cubrir esta cifra y cuyo Banco Central tiene reservas por “sólo” 30.000 millones de dólares.
¿Hay vida después de los buitres?
Más allá de las preferencias u orientaciones político-ideológicas, es importante que los destinos del país sean conducidos desde el propio país, sustentados, primaria aunque no únicamente, en los propios recursos. Y sabemos que la Argentina, sin graves conflictos étnicos, religiosos, ni frecuentes catástrofes naturales, es un país generoso en extensión territorial, capacidad alimentaria, energética, talento humano, etc.. Depende de nosotros hacerlo fructificar.
Por de pronto, es probable que debamos transitar un escenario problemático, es verdad, aunque no sería tan traumático como el otras crisis económicas atravesadas en nuestra historia reciente...esto también es verdad. También es probable que continúen distintas conversaciones y tratativas, y surjan novedades cuando ya no opere la cláusula RUFO, enero de 2015, o antes...
Mientras tanto, debe continuar el trabajo del día a día, la educación de los jóvenes, el cuidado de los enfermos y ancianos, etc... No debe descuidarse el sentido básico de solidaridad y cohesión social como pilar para cualquier desarrollo sustentable.
“La Argentina también debe honrar su deuda... Social”
En este sentido, es relevante no perder la sensibilidad frente a situaciones muy concretas, pequeñas o grandes. Si los vínculos financieros involucra cierta dimensión ética, ¿cuánto más los vínculos sociales y humanos?
Cito textualmente a Víctor Manuel Fernández, Rector de la UCA2: “Ante las circunstancias recientes de la deuda externa he escuchado a empresarios, muy preocupados por el futuro financiero del país, decir que a las deudas hay que honrarlas. Sin embargo, pocas veces he advertido la misma sentida preocupación ante la deuda que tenemos con los excluidos de la sociedad, con los descartables o sobrantes, como los llama al Papa Francisco.” (EG 53)
Tampoco debe descuidarse la formación y selección de buenos líderes y dirigentes: en breve, será electo un nuevo Presidente, al igual que varios importantes Gobernadores e Intendentes, sin contar numerosos legisladores. Será una instancia importante, promediando la segunda década del siglo XXI, luego de una extendida gestión, cargada de decisiones y polémicas...
Definición: ¿fondo buitre, holdouts, fondo de alto riesgo?
Las palabras no son inocentes: Si los llamamos “fondos de alto riesgo” estamos asimilándolos a los capitales que arriesgan en inversiones de maduración lenta, de resultados cuantiosos, aunque ponderados por una probabilidad bastante baja de éxito. Sin embargo, estos fondos no tienen como objetivo una producción eventualmente muy grande, sino una compra de activos a precios muy bajos, decididamente viles, con una expectativa de cobranza baja: los acreedores originales (“holdouts”) no tienen voluntad, tiempo o dinero para litigar o sostener un pleito, y venden sus derechos a estos fondos.
Si los llamamos “fondos buitres”, nos remitimos a las aves carroñeras que no tienen la nobleza de pelear y cazar su alimento, sino que se limitan a devorar carne de cadáveres, para luego continuar con su vuelo buscador de animales moribundos...
Dejando entre paréntesis la discusión semántica por el término a utilizar, estos fondos de inversión no son los acreedores originales. Es un punto a considerar: Quizás si el país hubiese sido más rápido en facilitar la reestructuración, los holdouts no hubiesen vendido sus derechos a los “fondos de alto riesgo”...
Otro punto a tener presente: los “fondos buitres” buscan maximizar su ganancia, especulan con distintas posibilidades, con bonos reestructurados y caídos, al mismo tiempo, litigan y se aseguran contra la adversidad... No es que sean malvados villanos, simplemente no son altruistas, no incluyen consideraciones de responsabilidad social en sus objetivos, conductas, etc.
Hasta este punto, las críticas que pueden hacérseles no son muy distintas a las que también pueden ser hechas a otros capitalistas, estén en la rama financiera, industrial, comercial, etc. Sin embargo, es quizás en el ámbito de las finanzas donde aparece más nítida la apropiación de una parte del excedente económico, en virtud de la mera propiedad privada3.
“Me interesa tu beneficio”
Son numerosas las criticas que se le han hecho en distintas tradiciones éticas y religiosas al préstamo de dinero a interés4. La usura siempre ha sido odiosa y ha merecido reprobación, por ser aplastante para el pequeño inversor-prestatario5, y, en definitiva, perjudicial para una economía que quiera hacer del trabajo la fuente principal de generación de riqueza.
Aún reconociendo en la historia del pensamiento económico un progresivo reconocimiento a la necesidad del ahorro, éste debe justificarse en la inversión y circulación de recursos hacia otros agentes y sectores de la sociedad. De este modo, la virtud personal del ahorro, al no cristalizar en puro atesoramiento individual o familiar, confluye en conveniencia para la comunidad en su conjunto... y puede ser partícipe de los esperables beneficios aquel que aportó un valor necesario para la generación de riqueza.
Entonces, ¿qué conductas financieras, aún siendo legales, son, por lo menos, discutibles, desde la perspectiva de la responsabilidad social y la ética? 6
En principio, parece que aquellas acciones que se desinteresen por completo del objeto al que están financiando, de su naturaleza, objetivos, circunstancias a atravesar, y apunten nada más que al cobro del capital y los intereses, no ponen al ser humano como centro de sus preocupaciones...: ¿Me da lo mismo invertir en un anónimo plazo fijo convencional o me comprometo con el crecimiento de una PyME, asociándome a ella? ¿Comprar un inmueble o construir uno nuevo? ¿A qué clase de Gobierno, y de políticas, financio cuando adquiero sus títulos públicos? ¿Compro acciones de una fábrica de armas o de una empresa de software? Si invierto en el sector alimenticio, ¿Es igual una firma que otra, sin preocuparme por el respeto a las normas laborales o por sus impactos ambientales? Y así podemos seguir, de manera similar a como un trabajador puede preguntarse para quién se esfuerza, o qué tareas hace, más allá de la remuneración percibida... legítimamente podemos cuestionarnos para quién y cómo “trabajan” nuestros ahorros... En el caso del fondo buitre, ¿se invierte para participar de un crecimiento al que se apoya..., o para extraer recursos a precio vil, sin consideración alguna por el otro?
El dinero para el hombre, y no el hombre para el dinero.
La doctrina Champerty7 postula que “... ninguna persona natural o jurídica (...) puede comprar documentos de crédito vencidos (...) con la intención y el propósito de interponer una acción o un proceso judicial con respecto a la misma”. Así lo expresa la Ley del Poder Judicial de Nueva York en la Sección 489.
Y, sin embargo, ¿Por qué no rige este criterio en las finanzas internacionales? Debemos entender que los fondos buitres no sólo compran deuda a precio vil: también destinan recursos, abogados y tiempo a instrumentar maniobras, ejercer presión, hacer lobby, etc.
Otro ejemplo: en nuestra legislación, cuando un deudor no puede honrar sus obligaciones, puede celebrar un acuerdo con sus acreedores, y se propone un plan de pagos, reestructurando montos, plazos, tasas de interés, etc. De acuerdo al art. 45 y 73 de la Ley 24.522 (“Concursos y quiebras”), si el deudor reúne la aprobación de un 66,6% de los acreedores, puede forzarse la aceptación de los acreedores restantes. Se entiende este principio, si se tiene en cuenta el interés por preservar la existencia de la empresa, como reunión y contrato entre distintos agentes, factores, etc., que ha llevado tiempo y esfuerzo llevar a su concreción.
En el caso de los Estados soberanos, ¿no debería existir un criterio similar, aún con porcentajes diferentes? Por un lado, los Estados no responden a fines de lucro, con lo que incluso deberían reunir un porcentaje menos exigente; por otro lado, como los Estados no pueden quebrar y desaparecer, podría pensarse en un porcentaje mayor para su caso... Pero parece bastante razonable que haya un criterio determinado que permita la definitiva reestructuración de deudas para el caso de los Estados soberanos.
Estas referencias parecen reclamar que se rellene el vacío legal, para que se imponga la fuerza del derecho. De lo contrario, seguirá imponiéndose el derecho de la fuerza. En ese sentido, se distingue cada vez más necesaria una instancia con efectiva capacidad de decisión y regulación en la órbita internacional8, quizás haya que buscar nuevas instituciones, adecuadas a los tiempos actuales.
Caranchos cancheros
Mientras se dirime esta seria controversia con los “buitres”, que trajo y traerá complicaciones a nuestra economía, se resuelva como se resuelva, es interesante llamarnos a reflexión sobre nuestras propias “actitudes carroñeras”, emulando a nuestros criollos caranchos.
A nivel político-dirigencial: cada vez que en lugar de sumar aportes desde una intención constructiva, nos preocupamos por destruir al contendiente empresarial, sindical, partidario...
A nivel económico-empresarial: cada vez que reproducimos la misma conducta ya reseñada de los “buitres” en el plano local, cuando la especulación interesa más que la producción y el trabajo, cuando tomamos ventaja injusta del caído, abusando de los apuros financieros y de una relación de poder.
A nivel de las relaciones humanas: cada vez que reafirmamos nuestro ego a partir del maltrato a los demás, especialmente cuando advertimos situaciones de fragilidad y vulnerabilidad. Pensemos las ocasiones en que uno se siente importante por humillar a otro en condiciones de inferioridad9...
La conversión de las grandes estructuras político-económicas no debe ir disociada de las pequeñas conversiones en nuestro día a día... El sabernos hermanos de los demás, crecer en un sentimiento genuino de fraternidad, es un buen punto de partida para esta tarea.
Rafael Tesoro
rafaeltesoro2@yahoo.com.ar
1 Cf. Zaiat, A., No es un default, P/12, 3 Ago 2014, http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-252154-2014-08-03.html
2 Monseñor Víctor Manuel Fernández, Arzobispo Rector de la UCA, Presentación Barómetro de la Deuda Social Argentina de la UCA “Un régimen consolidado de bienestar con desigualdades persistentes”, 17 Jul 2014 http://www.aica.org/subidas/1070.pdf .
El Resumen Ejecutivo está disponible en http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo81/files/Resumen_Ejecutivo_-_Bar-metro_Deuda_Social_2014.pdf .
El informe completo está disponible en http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo81/files/UCA_ODSA_2014_Ultimo.pdf
3 Cf. K. Marx, El Capital, Tomo III, Cap. 21 y 24.
4 Hay varias referencias posibles: El Islam, Sto. Tomás de Aquino, Martín Lutero, entre otros.
5 Cf. Mt. 18, 23-35
6 Cf. Francisco, Evangelii Gaudium, nn. 52-58 ( http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html ). El Papa plantea en breves renglones pistas muy interesantes de reflexión ética sobre la economía y las finanzas.
7 Cf. Zaiat, “Doctrina Champerty”, Página 12, 28Jun2014, http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-249631-2014-06-28.html
8 Es llamativa la actualidad de la llamada de San Juan XXIII, en su encíclica Pacem in Terris (1963), nn. 136-141 ( http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem_sp.html ), en relación a su convocatoria a una autoridad mundial.
9 Cf. Lc. 18, 9-14
martes, 7 de mayo de 2013
Realidades, posibilidades, elecciones
La división efectiva de poderes previene la concentración del poder en unas pocas autoridades electas, lo que las cargaría de más con tareas demasiado distintas, un exceso de responsabilidades que les impediría realizarlas adecuadamente. La República confiere a los legisladores la producción de leyes que regulen la convivencia social, el control sobre los actos de gobierno, entre otras atribuciones. Su tarea requiere disposición seria y firme al trabajo en equipo, vocación de diálogo, amplitud de miras a la hora del debate y la reflexión, perspectiva de largo plazo, un carácter generoso para el trabajo “visible” en el recinto parlamentario, así como para la labor silenciosa de las comisiones varias que preparan los proyectos de Ley.
Frente a este panorama, es de desear que los candidatos no se limiten a participar en el show televisivo que todo lo banaliza en aras del rating, ni nos prometan meramente que “tienen un plan”, que “seremos bienvenidos”, que tendrán “la fuerza de la gente”, sino que expongan sus visiones y propuestas en distintos medios (y con distintos niveles de detalle), que sometan sus planteos y sus programas al debate público (partidario y ciudadano), que podamos prever las líneas maestras de nuestro desarrollo económico y social, comprometernos como comunidad con las mismas... Sin mencionar lo necesario que esto es para la construcción democrática de alternativas posibles, el estímulo a la generación de ideas y soluciones, la formación y afianzamiento de nuevos dirigentes (oficialistas y opositores), etc.
Sintonizando sorpresas, y cuestiones pendientes
Más allá del acuerdo o desacuerdo personales, en la campaña política de 2011 (que hasta incluyó la elección presidencial), no hubo anuncios de muchas medidas que vendrían, ni la ciudadanía pudo considerarlas o reflexionar sobre ellas (¿Hasta dónde la táctica y el realismo político pueden justificar la falta de comunicación previa?). En este sentido, 2012 fue un año de “sorpresas” políticas; lejos de “sintonía fina”, hubo novedades de proporciones (1): reducción de subsidios, tarifazos varios, limitaciones a las importaciones, restricciones cambiarias, reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, nuevas regulaciones en el mercado de capitales, apropiación de la mayoría accionaria de YPF, voto de adolescentes, ciertos aspectos muy cuestionados de la “ley antiterrorista”...
También están aquellas cuestiones que quedaron pendientes de discusión y decisión, con perspectivas de duraderas consecuencias: la aplicación de la discutida Ley de Medios, o la revisión de la Asignación Universal por Hijo (darle fuerza de Ley, establecer mecanismos de actualización, asegurar que llegue efectivamente hasta los últimos), vincular el problema de la inflación al de la distribución del ingreso, pasar del debate por la pobreza al debate por la riqueza (incluyendo los abultados márgenes de ganancia de las firmas líderes en los sectores oligopólicos), la búsqueda de nuevas formas de energía (nuestra matriz energética descansa fuertemente en la combustión de gas, y es complicado encontrar alternativas que reúnan simultáneamente la condición de ser baratas, aprovechables a escala, sustentables en términos ecológicos, etc.), la legislación que combata el trabajo esclavo, la explotación sexual, las redes de trata (sin olvidar los nexos con las bandas del narcotráfico, el comercio de armas, etc.), el trabajo de reforma, actualización y unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación, las problemáticas referidas a familia y bioética (que generan discusiones tan encendidas), … ¿una posible reforma constitucional? Evidentemente, hay temas en la agenda que merecen una profunda toma de conciencia, más atención y compromiso por parte de la ciudadanía.
La desigualdad se hace presente por igual
Sin embargo, hay temas ausentes del debate público, y que están sellados por la dolorosa desigualdad de nuestra sociedad, una desigualdad que no se da sólo en materia de remuneraciones e ingresos: hay dimensiones de género, étnicas, generacionales, geográficas...Y también hay escenarios muy concretos y cotidianos (2) donde se reproducen la inequidad y el sufrimiento callado de la desigualdad:
Salud: Mientras unos pocos pueden pagarse una cobertura de salud de lujo, la población sostiene, sin mucho fruto, tres sistemas superpuestos (el hospital público, el sanatorio de las obras sociales, la clínica de las companías privadas). Una realidad desarticulada, cara e ineficiente, que está esperando un tratamiento integral y una nueva legislación.
Educación: Mientras unas pocas familias pueden costear una educación de primerísimo nivel, hay desafíos que todavía siguen pendientes, incluso con un notable aumento presupuestario (que hoy llega al 6,47% del PBI) (3): Aunque para 2010 el 30% de las escuelas debían ofrecer doble jornada a los alumnos, sólo se llegó al 6%, todavía no hemos podido asegurar los 13 años de escolaridad obligatoria, resta aún incrementar la oferta de salitas de 4 años, los 190 días de clase no pueden ser garantizados en muchas jurisdicciones.
Transporte: Mientras unos pocos pueden desplazarse en medios modernos, seguros y confortables, la población padece un tránsito pesado y peligroso en las ciudades, y una movilidad cara y precaria en la larga distancia. La recuperación del sistema ferroviario, especialmente para el transporte de cargas (4), esencial para la reducción de costos y la competividad económica, es un reclamo de vieja data (5).
Vivienda: Mientras unos pocos pueden vivir en barrios privados, la población se concentra (y se hacina) en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades, se recrean las condiciones del maltrato y la violencia domésticas, se echa a las familias al espacio público, y se empuja a “las esquinas” a los jóvenes que sufren la falta de formación y trabajo... y las peligrosas “cornisas” por las que se merodea y se puede caer si no hay prevención, propuestas constructivas, etc... Naturalmente, esto impacta en la cruda realidad de la inseguridad que se padece en los grandes núcleos urbanos de la nación. En un territorio rico en recursos naturales varios y comparativamente despoblado (6), parece relevante facilitar e incentivar la instalación y la ocupación en otras áreas del país, dotarlas de infraestructura adecuada (sanitarias, educativas, culturales, transporte, etc.), la construcción de viviendas populares y económicas, fomentar la creación de empleo decente, etc.
Medio ambiente: Mientras unos pocos pueden darse el lujo de considerar al problema ecológico como un interés bucólico por la preservación de la belleza de ciertos paisajes o una “moda” naturista, numerosos sectores populares sufren la depredación cortoplacista de los recursos naturales, comprometiendo seriamente la sustentabilidad de diversas actividades, padecen el problema de la contaminación del aire, el agua y el suelo, soportan los efectos nocivos del amontonamiento y la concentración descontrolada en los grandes núcleos urbanos de nuestro país, sin un enfoque urbanístico integral por parte de las autoridades. Recientemente, hemos visto las lamentables consecuencias sobre capas humildes y trabajadoras de la Ciudad de Buenos Aires y La Plata que trajeron las inundaciones de principios de abril, producto de la combinación de un clima con precipitaciones más intensas y la ausencia de prevención, controles y obras de infraestructura por parte de las autoridades públicas.
Trabajo formal y en regla: Mientras unos pocos pueden vivir más que dignamente sin trabajar, hay otros que deben trabajar duramente sin poder asegurar una vida digna para sí y sus familias. Alrededor de un tercio de la clase trabajadora permanece excluido de los beneficios de integrarse a la formalidad y a la institucionalidad: ajuste salarial en paritarias, cobertura de seguridad social, previsión para su ancianidad, descanso asegurado, etc. Recordemos que el trabajo formal y en blanco constituyó tradicionalmente un vínculo de cohesión e inclusión social de las familias, por medio de la solidaridad ente los trabajadores de una misma rama. Aún reconociendo los cambios sociales y económicos de las últimas décadas, ¿cómo preservar para la comunidad toda la indispensable movilidad social...?
Inflación: Mientras unos pocos gozan del “poder de mercado” que brinda una oferta concentrada (y una privilegiada posición económica), muchos otros sienten “en su bolsillo” el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos. Pero aunque eventualmente podría compensarse este problema en forma periódica (si bien no es sencillo), no todos los ciudadanos tienen la misma capacidad para buscar las mejores oportunidades en la dispersión de los aumentos dispares de precios, tampoco tienen todos la misma capacidad para preservar el valor real de sus ahorros deteriorados frente a una inflación tenaz, se cambia silenciosamente la referencia que representan montos determinados a la hora de imponer tributos o efectuar transferencias...
Impuestos y reforma tributaria: Mientras unos pocos se ven afectados por los impuestos netamente redistributivos, la mayor parte de la población soporta la carga tributaria sobre sus recibos de sueldo, sus tickets de compra, etc... Parece necesaria una mayor progresividad, discutiendo la justicia social de algunas exenciones, gravando la renta minera, la ganancia financiera, las herencias (7), etc.. También sería imparativo el combate a la evasión, mejorar la eficiencia recaudatoria, etc., así como replantear el laberinto de la distribución de los ingresos públicos y la coparticipación con provincias y municipios...
Justicia y seguridad: Mientras unos pocos pueden afrontar equipos de vigilancia, servicios de custodia, y la cobertura jurídica en caso de necesitarla, las grandes mayorías, especialmente los jóvenes, no tienen los recursos materiales ni simbólicos para acceder a la Justicia, desconocen los procedimientos judiciales básicos, cómo acceder a una fiscalía, cómo exigir el respeto a sus derechos individuales y garantías procesales, no tienen aseguradas condiciones dignas de detención y reclusión en comisarías y unidades penitenciarias. Tristemente, seguimos viendo casos de represión, abuso policial y “gatillo fácil”... Hagamos memoria de la vida joven frágil, vulnerable, en peligro...: Walter Bulacio, Miguel Bru, Sebastián Bordón, Claudio “Pocho” Lepratti, la masacre de Floresta, Ezequiel Demonthy, Iván Torres, Luciano Arruga, Luciano González, Rubén Carballo, Jonathan Bolig, Guillermo Trafiñanco, Lucas Rotela, Lautaro Bugatto, entre otros...
...
En definitiva, nuestra democracia (que cumple 30 años de continuidad en el próximo 10 de diciembre), aún con todos los defectos que tiene, nos brinda oportunidades para mejorar nuestra vida como sociedad y comprometernos con el bien común, oportunidades a las que, saludablemente, nos vamos acostumbrando. No dejemos pasar la posibilidad de sumar nuestro aporte en este 2013.
(1) E. Tenembaum, Aquellos viejos tiempos, 5 Sept 12, veintitres.infonews.com/nota-5345-sociedad-Aquellos-viejos-tiempos.html
(2) M. Wainfeld, Bisiesto y sin descanso, (30 Dic 12): www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-210892-2012-12-30.html
(3) “El nuevo plan educativo fija metas que no se cumplieron” (Clarín, 7 Feb 13): http://www.clarin.com/sociedad/nuevo-plan-educativo-metas-cumplieron_0_861513927.html
(4) "Solamente el 4% de la carga que se maneja en el país se transporta por tren" ( http://www.chequeado.com/ultimas-noticias/1454-sobrero-qen-la-argentina-solamente-el-4-de-la-carga-que-se-maneja-en-el-pais-se-transporta-por-trenq-.html )
(5) www.trenparatodos.com.ar
(6) es.wikipedia.org/wiki/Demograf%C3%ADa_de_Argentina
(7) A. Zaiat, Ricos y herencia, (6Ene13): http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-211289-2013-01-06.html
sábado, 6 de octubre de 2012
Voto adolescente: difícil elección.
Son cuestiones delicadas y que suelen abrir diversos interrogantes, a veces insospechados al momento del planteo inicial, como es habitual en las discusiones jurídicas. Es probable que aniden intereses particulares detrás de algunas posiciones, pero esto no debería ser un motivo sustancial de apoyo o rechazo a la moción en discusión: la obediencia corporativa, o la cerrazón a priori, no ayudan a poder debatir y construir consensos... Sin embargo, tampoco deben generar sorpresa y/o indignación ciudadana dichos objetivos particulares: es natural (y necesario, hasta cierto punto) que los dirigentes políticos busquen aumentar su base de sustentación electoral, su capital político, su capacidad de liderazgo, etc...
Lo que sí debe generar reacción ciudadana es la tergiversación del sistema democrático que puede darse en función de esas motivaciones coyunturales (o, peor aún, hechos de corrupción, como hemos visto en otras ocasiones): Ocurre que pasarán los apellidos, los titulares, los encendidos cruces mediáticos... pero permanecerá la legislación. Parece muy necesario, en consecuencia, que la sociedad en su conjunto, y, más en particular, su dirigencia política, gremial, educativa, etc. se dé un debate serio y responsable en torno a la adolescencia, a esta primera generación de jóvenes nacidos ya en el siglo XXI (en algunos ámbitos ya ni se habla de la comentada “Generación Y”, sino de la “Generación Z”1).
Por de pronto, no hay muchos países que contemplen la posibilidad del voto para los adolescentes: Austria, Brasil, Chipre, Cuba, Ecuador, Eslovenia, Irán, Nicaragua; y hay unos pocos más en los que se está evaluando la medida: Bolivia, Chile, Reino Unido2. Tampoco parece que sea un planteo generalizado por parte de los adolescentes... Sin embargo, el hecho de que no sea una exigencia mayoritaria tampoco es un reparo insuperable: una función de la dirigencia política es, precisamente, liderar los procesos de cambio, orientar a la sociedad y no (simplemente) seguir los reclamos ya instalados... Ya sucedió algo así con las medidas a favor de las empleadas domésticas, la extensión de la cobertura previsional, o algunas contadas medidas en materia de organización de transporte y tránsito, por ejemplo... Parecen más atendibles, en cambio, las objeciones en torno a la prolongación de la adolescencia, que incluso ha llevado a que se sancionara con fuerza de Ley la extensión de la educación obligatoria hasta finalizar la educación media, o que se cubriera mediante la Asignación Universal por Hijo a los menores de 18 años.... Para tratados internacionales, con rango constitucional, son menores, sujetos de derecho pleno, y de obligaciones propias de su edad, (algunas por sí mismos, y otras por medio de tutores o curadores).
Por otro lado, también son reales las experiencias numerosas (y silenciosas) de compromiso, servicio, y voluntariado. Sin embargo, es cierto que la participación política no se circunscribe a la participación electoral, como hasta la misma militancia juvenil en distintos partidos políticos, sindicatos, etc., también atestigua...
Parece interesante contemplar la posibilidad de un acceso gradual a los derechos y a los deberes de los adultos: Los menores de 18 años ya son punibles en relación a los delitos más graves (contra lo que se argumenta errónea y frecuentemente)3, pueden emanciparse, con permiso de sus padres o autoridad judicial, trabajar legalmente, comerciar, contraer matrimonio, adquirir licencia de manejo, donar sangre, se debate considerarlos como adultos en lo que hace al cuidado de su propio cuerpo (ya toman decisiones de peso, frecuentemente, sin que intervengan sus padres)... Pero no pueden acceder a propiedades inmuebles, comprar un automóvil, emplear trabajadores, o viajar fuera del país, al menos, para algunos de estos actos, no sin intervención de tutores o curadores, o sin necesidad de ratificarlos al llegar a la mayoría de edad...
Tal como la iniciativa plantea, no parecería incorrecto contemplar la posiibilidad de un voto opcional para jóvenes, antes que sea considerado un deber cívico, tal como ocurre en la otra “punta” de la edad vital (pasados los 70 años, cesa la obligación del sufragio, pero permanece el derecho al mismo)... Y ¿cómo incorporamos el resto de los aspectos que hacen a las elecciones..? ¿Podrían los jóvenes de 16 años ser autoridades de mesa, fiscales...? ¿Cómo participarían en la vida interna de los partidos políticos, en su propia organización institucional? ¿Podrían ser candidatos..? ¿Y si se plantease la posibilidad de votar inicialmente en elecciones locales (intendente, concejales, etc.), dado que es la realidad inmediata que viven como jóvenes...? De hecho, esto es lo que ya sucede en la ciudad de Córdoba, Colonia Caroya, Zapala, por ejemplo4...
Como puede apreciarse, es un tema que rápidamente plantea distintas alternativas, diversos aspectos a ser bien estudiados... ¿Buscamos la ampliación de las capacidades de los jóvenes, o jóvenes con capacidades ampliadas? No es un mero juego de palabras: ¿es nuestra preocupación sustancial un simple hecho jurídico con “consecuencias convenientes”, o nos preocupa centralmente la persona del joven?
Mientras que los jóvenes son parte de nuestro sistema de consumo de bienes y servicios (son objeto de publicidad consumista sin descanso)5, incluso contribuyendo con su propio tiempo de trabajo al mantenimiento económico de los hogares, cuando muchas veces deben sostener complejas situaciones familiares, lo que lleva a que muchos deban quemar etapas aceleradamente, mientras otros muchos ven extenderse indefinidamente su adolescencia (un tiempo de moratoria psicosocial, tal como sugiere una conocida alegoría), cuando ven reflejados (y magnificados...!) los dramas y desigualdades de nuestra propia sociedad, parece justo que nuestros representantes se den un debate serio y coherente en torno a su experiencia vital en nuestras familias e instituciones... O sus variadas experiencias vitales posibles, ya que no parece haber una sola adolescencia, una normal o típica... ¿Será la política otra instancia en la que la juventud también se verá abordada de manera parcial y/o apresurada? ¿No se merecen ellos de nuestra parte una consideración coherente, seria y reflexionada en torno a sus derechos y deberes a los 15, 18, 21, 24 años...?
Sin embargo, más allá de la resolución que eventualmente se tome (al momento actual, ni siquiera es un proyecto de ley presentado), es importante elevar la calidad de la reflexión social y dirigencial sobre nuestros jóvenes, y dotarlo de mayor coherencia e integralidad, así como mejorar la comunicación entre líderes y ciudadanos en los tiempos de campaña electoral y decisiones electorales, tratando de lograr una mayor toma de conciencia sobre la trascendencia de nuestras opciones políticas.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-202991-2012-09-09.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-202978-2012-09-09.html
martes, 5 de junio de 2012
¿Indignados... o dignificados...?
El pasado 15 de octubre de 2011, un importante movimiento global invadió 951 ciudades en 82 países, invadiendo al mismo tiempo las pantallas de televisores, computadoras, teléfonos celulares, y sacudiendo las conciencias: Eran decenas y centenares de miles de sujetos, jóvenes muchos de ellos, manifestando públicamente su “indignación”.
Ya el 15 de febrero de 2003, en sesenta países se movilizaron más de 15 millones de personas para indicar que estaban en desacuerdo con la intención del ex presidente George W. Bush de realizar una invasión estadounidense a Irak (lamentablemente, dicha intención se hizo realidad...). Fue una ocasión en la que pudo verse cómo se afianzaba una nueva conciencia global en los primeros años del siglo XXI. Desde fines de 2010, ya en la segunda década de nuestro siglo, este movimiento sumamente heterogéneo sigue consolidando antiguos y nuevos reclamos, con perspectivas inéditas. Ciertamente, en dicho movimiento pueden (y deben) distinguirse matices: no es la misma indignación la que se manifiesta en Túnez o la plaza Tahrir de El Cairo, tras décadas de postergación cívica y política, dando lugar a la denominada “Primavera Árabe”, o la del movimiento “Occupy Wall Street”, en la que un 99% reclama por la mejor distribución de los ingresos, en la cara del minúsculo 1% que acapara un 90% de los ingresos... O la indignación de los jóvenes españoles en la Puerta del Sol, haciendo público su reclamo por políticas inclusivas y la preservación del empleo decente... O la que ha llevado en este continente a que los jóvenes chilenos fijen en la agenda de la discusión política trasandina el lugar y la importancia de la educación pública, cuestionando también otras realidades cívicas y laborales, buscando sacudirse algunas cargas que todavía arrastramos del triste pasado de dictaduras que ha soportado nuestra “Patria Grande”, América Latina....
Nuestro propio suelo ha sabido de la indignación popular, del reclamo por nuevas formas de participación y políticas distintas... Y desde aquella fuerte crisis de comienzos de siglo llegan algunas experiecnias de voluntariado, compromisos de militancia, una conciencia ciudadana un poco más atenta y alerta...
Y, sin embargo, esta pluralidad de manifestaciones reconoce algunos denominadores comunes: el protagonismo indiscutible de los jóvenes, la creatividad en las consignas y cursos de acción elegidos, la organización horizontal, desde las bases, la utilización de actualizadas “tecnologías de información y comunicación” (TICs), un espíritu no violento sin que por ello pierda iniciativa, decisión, tenacidad, etc. Y la referencia e inspiración en “¡Indignaos!”, un pequeño librito de Stéphane Hessel. El autor de este texto participó en la heroica Resistencia de la Francia Libre a la invasión nazi, fue detenido en campos de concentración, diplomático, y fue uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948... y sintoniza inmediatamente con el idealismo juvenil, al denunciar las numerosas frustraciones a los nobles ideales que inspiraron a tantas generaciones pasadas...
Otro mundo es posible
El atropello a las más elementales libertades y garantías, la explotación laboral, el consumismo peligrosamente desatado, el pisoteo a la naturaleza y el equilibrio ecológico (tanto con la intensa depredación de recursos como con el descarte de residuos), la marginación de los inmigrantes, el desprecio por las culturas autóctonas, y la postergación de los grupos minoritarios son claras señales de que el mundo no marcha en buena dirección.
Pero en medio de estos dolores, también es posible escuchar al “otro mundo posible” que pugna por salir a la luz... Y son oídos juveniles los más sensibles a estos nuevos sonidos, así como son juveniles las voces que más ayudan a amplificar y a hacerlos todavía más audibles: el compromiso con la memoria, la verdad, la justicia y la paz, la conciencia de la propia dignidad, una preocupación más seria y profunda con las problemáticas de género, un Estado activo en la provisión de los bienes y servicios públicos, un sistema tributario más equitativo, un manejo transparente, ético y responsable del sistema financiero, erradicación de paraísos fiscales, desconcentración de los monopolios, regulación de las corporaciones, comercio directo y justo, etc.
Son muchos y variados temas, sin dudas, y aún así, es posible detectar hilos que enhebran estas cuentas pendientes... Se trata de reconocer la complejidad de la realidad, tener conciencia, pensar globalmente..., y también actuar localmente, buscando los espacios posibles para lo nuevo y alternativo (el lema del movimiento es “Unidos re-inventaremos el mundo”).
Este movimiento demanda participación: no se trata simplemente de que los líderes y dirigentes hagan obras a favor de la gente, compensando años de descuido; se trata de que las acciones se hagan con la gente, desde su mismo protagonismo, por su propia iniciativa. No es ser sólo objeto pasivo de beneficencia; es ser sujetos de acción. La enseñanza social de la Iglesia ha enfatizado el valor de la subsidiariedad, sin que ello afecte el valor de la solidaridad.
Igualdad y dignidad para todos
Ahora bien, ¿cómo no ver “signos de los tiempos” en estas realidades...? Y recordemos que “nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en el corazón de la Iglesia” (Cfr. Gaudium et Spes 1). Es que la demanda de participación encuentra un profundo fundamento en la dignidad de la persona humana, lo que presenta nexos con una mirada creyente de la vida: desde el mismo libro del Génesis se nos habla de esta dignidad: el hombre se “parece” a Dios, el hombre es “capaz” de Dios. Y Dios es capaz de ver la opresión de su pueblo, de oír los gritos de dolor, de conocer muy bien sus sufrimientos. En el Nuevo Testamento, la Resurrección muestra el compromiso irrevocable y definitivo de Dios para con el hombre: San Pablo afirma que “el que está en Cristo es una Nueva Creación; pasó lo viejo, todo es Nuevo” (2 Cor. 5, 17). El mismo Jesús supo indignarse ante la perversión del poder... De este modo, la inconformidad, asumida no desde la soberbia, sino desde la conciencia serena y sencilla de la propia dignidad, puede ser vista como un valor profundamente cristiano: Jesús desea que “ya estuviera encendido el fuego que ha venido a arrojar en la tierra” (Lc. 12, 49) y nos pide a los que queremos ser sus discípulos que “seamos astutos como serpientes (...)” (Mt. 10, 16).
Por otro lado, en la vida de las primeras comunidades cristianas, reconocer el Señorío de Jesús implicaba ser conscientes de la radical igualdad en la dignidad de todos los seres humanos, hermanos entre sí. “La gloria de Dios es la Vida del hombre”, afirmaba San Ireneo de Lyón (130-202). Por supuesto, vivir consecuentemente a la luz de esta creencia les valió numerosas dificultades y persecuciones en esos primeros siglos: Sacudieron la comodidad del Imperio romano, acostumbrado a sacralizar y perpetuar las diferencias e instalado sobre la opresión y la violencia. Y de la Tradición de los Padres de la Iglesia nos llega su testimonio de la férrea oposición a las desigualdades intolerables entre las personas.
Por lo tanto, el reconocimiento de la dignidad de la persona humana, la indignación ante tantas injusticias, el reclamo por mayor participación e inclusión no pueden dejarnos indiferentes como discípulos de Jesús y debemos exponer nuestras confianzas, dejarnos interpelar por la Historia de la que nos toca ser contemporáneos... Naturalmente, no cualquier complicación viene de Dios, pero si llevamos una vida demasiado instalada, seguramente no seremos fieles al Reino por el cual nuestro Maestro dio su Vida...
Prestemos atención a los acontecimientos que nos rodean, permitamos el discernimiento comunitario, dejemos que surjan las inspiraciones para poder acompañar los cambios presentes y dar nuestra mejor respuesta en la doble fidelidad al Evangelio y a nuestros hermanos más necesitados.
sábado, 10 de marzo de 2012
Del voluntariado... a la militancia..?
En la experiencia y tradición salesianas ya está contemplado el protagonismo de los jóvenes: no son sólo receptores, sino sujetos activos: el mismo Don Bosco tuvo que encontrar rápidamente en su propio Oratorio aquellos jóvenes que serían sus colaboradores y seguidores más comprometidos, llegando algunos incluso también a la santidad...
En efecto, variadas son las formas en que el voluntariado juvenil puede hacerse presente: realización de actividades solidarias y asistenciales, animación de actividades deportivas, recreativas y de tiempo libre, campamentos, escultismo, apoyo escolar, prácticas artísticas, culturales, etc. En todas estas tareas puede iniciarse un camino que no sólo aleje a los jóvenes de los peligros que pueden correr en ambiente descuidados (lo que ya es bastante meritorio), sino que se pueden aportar, con intencionalidad educativa, elementos positivos, constructores de su personalidad, y también introducir una primera experiencia de anuncio evangelizador. También tenemos las “nuevas presencias” a las que impulsan el ingenio, la decisión y el amor puesto en obras (nuevos espacios, nuevos tiempos), chicos en situación de calle, oratorios nocturnos, etc. Por supuesto, también hay experiencias de grupos misioneros, formación religiosa más explícita, profunda, o detallada, etc.
Sin embargo, es posible que haya algunos jóvenes que sientan el llamado a una “misión” en otros ambientes que también reclaman participación por parte de ellos, aparte de sus actividades académicas y/o laborales habituales. Me refiero a otras actividades que suelen exceder el ámbito salesiano (como puede ser la participación en la parroquia de la propia jurisdicción territorial, o en el servicio en equipos de responsables de la diócesis). Y, desde luego, también pueden sentirse llamados a actividades no “eclesiales” como tales (aunque no dejen de ser portadoras de semillas del Reino, claro está), como puede ser la solidaridad en la vida de la propia comunidad barrial (los numerosos comedores comunitarios son un buen ejemplo).
Creo que no es un aspecto a dejar de lado; por el contrario, hay que tener presentes estas posibilidades como ocasiones para que el joven formado y educado por la comunidad sea “enviado” generosamente por la misma (y sea sostenido, acompañado, etc., al menos durante un tiempo).
Asimismo, puede haber “envíos” a los que el joven se sienta llamado, que los involucran en problemáticas más estructurales, o incluso genera una dimensión de “militancia” en su actitud personal... envíos en los que una comunidad educativo-pastoral también debe acompañar con idénticas seriedad y actitud generosa: la cercanía con otros jóvenes concretada en la participación en centros de estudiantes en colegios secundarios y/o Universidades, la solidaridad con los compañeros de trabajo expresada en un compromiso gremial o sindical, la militancia (y formación) en un partido político, la participación en organizaciones no gubernamentales ni partidarias a favor de un mayor compromiso cívico, o a favor del medio ambiente. También hay instituciones sin fines de lucro animadas básicamente por un deseo compartido de mayor justicia y paz en la sociedad. No faltan tampoco las asociaciones movilizadas por la problemática de género, o por la experiencia cotidiana de los consumidores y usuarios, o aquellas preocupadas por el respeto y promoción de los pueblos originarios y sus culturas.
Si bien algunas veces los jóvenes no pasan de un interés que vaya más allá de los comentarios en las redes sociales, u otras formas de participación que permite la web 2.0, debemos alentar una mayor concientización, la toma de opciones, el compromiso, etc. Naturalmente, hay ciertas problemáticas que por su propia naturaleza reclaman una definición ideológico-política concreta, una partición respecto de los grandes valores que sostienen el esfuerzo compartido por el bien común. Es que mientras el voluntariado puede limitarse a tareas asistenciales que no demanden un posicionamiento político determinado, al involucrarse en la transformación en las estructuras políticas y/o económicas de nuestra sociedad, dicho posicionamiento es inevitable y es hasta un deber que sea hecho de forma transparente y explícita. En este tipo de orientaciones particulares, las instituciones educativo-pastorales no deben comprometerse como sí deben hacerlo en un sentido más amplio y abarcador. Pero esto no quita la necesidad de mostrar la posibilidad de una militancia concreta a los jóvenes que en ellas se forman.
En este sentido, quizá todavía debemos recuperar el valor de la participación y la formación en los partidos políticos, auténticas “instituciones fundamentales del sistema democrático”, a casi 30 años del fin de la dictadura cívico-militar. Muchos ciudadanos, con un interés genuino y loable, ponen recursos, tiempo, talentos, pensamiento, materiales, etc. a disposición de otros ciudadanos en los barrios, en las bases que se constituyen en los diversos locales partidarios. Es posible que ciertos requerimientos de esfuerzo militante reclamen algún tipo de remuneración (lo que puede ayudar a esa mala imagen de los partidos políticos); en estos casos, que también marcan otra diferencia respecto del trabajo voluntario, deben estipularse claramente el trabajo, los montos a pagar, las condiciones de contratación, etc., para bien de todos.
No olvidemos que las experiencias de voluntariado suelen ser auténticas escuelas de liderazgo y de formación de dirigencia. Según Bernardo Kliksberg, el prestigioso asesor especial de la ONU, “el voluntariado es un constructor de capital social. La experiencia voluntaria es un fortalecedor neto y casi insustituible de los valores éticos positivos y del civismo (...). Schervish, Gates y Hodgkinson (1995) muestran en Estados Unidos cómo cuando los niños y jóvenes participan en actividades voluntarias o tienen padres que lo hacen, aumentan considerablemente las posibilidades de que se conviertan en adultos socialmente responsables”. Kliksberg reseña que “Howard y Gilbert (2008) analizaron grupos de voluntarios más activos de asociaciones y voluntarios menos activos. Concluyeron que los más intensamente involucrados en asociaciones voluntarias tenían más participación política, mayor satisfacción en la vida, y eran más confiables que los pasivos”. Además, la vida de cada persona se hace más plena en la medida que participa y se involucra en la comunidad, aumentando su sentido de pertenencia a la misma e incrementando la autoestima. Ya el libro de los Hechos recordaba un dicho de Jesús: “Hay más felicidad en dar que en recibir”...
No debería resultar tan extraña la asociación o transición del voluntariado a la militancia. De hecho, los significados de estas palabras se remiten mutuamente en cierto sentido: En principio, el voluntariado refiere inicialmente al “alistamiento voluntario para el servicio militar”, derivando luego en el sentido más amplio de “conjunto de las personas que se ofrecen voluntarias para realizar algo”. Coincidentemente, si bien “militar” es primariamente “servir en la guerra”, también significa “figurar en un partido o en una colectividad; (…) favorecer o apoyar cierta pretensión o determinado proyecto”. En ambas palabras están presentes las connotaciones de servicio y de lucha...
Todavía más: Hasta hace no demasiado tiempo, y con una concepción que tiene que ser rectamente entendida, se hablaba de “Iglesia militante”...: Los cristianos que hemos completado a conciencia un camino de iniciación en la fe, que hemos confirmado nuestro Bautismo... también tenemos que estar dispuestos a jugarnos por Jesús, dar un testimonio valiente de Él y pelear nuestro “buen combate”, como refiere Pablo (2 Tim. 4, 7)...
Verdaderamente, un camino formativo que se proponga un compromiso con el Reino no puede desconocer que los adolescentes son laicos (en términos vocacionales). Por lo tanto, empezando por hacer aflorar lo positivo de todo joven, hay que prepararlos para que se asuman poco a poco como “mujeres y hombres de la Iglesia en el corazón del mundo”. Esto es una consecuencia natural de una fe puesta al servicio del mundo actual. Y debería estar muy claro en la conciencia de los jóvenes (y de los educadores) que el hecho de asumir algún tipo de militancia en otros proyectos no debería implicar necesariamente un distanciamiento afectivo con sus formadores o compañeros, o una disminución de su identidad cristiana, madurez vocacional, etc.
Sería interesante asumir explícitamente esta dimensión en los proyectos formativos que diseñamos y llevamos a la práctica, tomar una mayor conciencia sobre el potencial de liderazgo y dirigencia que va levando imperceptiblemente en los animadores y colaboradores de los grupos juveniles, obras, estructuras pastorales, etc. Eventualmente, no puede descartarse en el acompañamiento de los jóvenes la propuesta concreta de un compromiso mayor (incluso en experiencias no salesianas)... Formar (y enviar generosamente) jóvenes con valores, capacidades e iniciativa, con experiencia en la gestión y el sostenimiento de procesos y tareas, competentes para organizar y llevar adelante equipos y actividades, puede ser un invaluable aporte de la Familia Salesiana a la sociedad.
Rafael Tesoro
rafaeltesoro2@yahoo.com.ar
sábado, 23 de abril de 2011
Elige tu propia Historia
El año 2010 fue el escenario de los comienzos de los festejos del Bicentenario patrio 2010-2016. Además de las masivas celebraciones, hubo otros acontecimientos que expresaron y reflejaron una misma realidad compartida como Nación: el Censo Nacional de población, hogares y viviendas (se conocerán los primeros resultados provisionales el 20 de Junio, y los resultados definitivos, el 15 de diciembre)[1], eventos deportivos que siempre convocan a su manera el sentir patrio (como
Como sabemos, 2011 es un año electoral. El acontecimiento de las elecciones también puede servir para percibir más claramente la posibilidad que tenemos de construir juntos este tramo de la historia que nos toca. Se percibe cierto renacer de la política como una instancia a discutir, como una de las palancas de la realidad sujeta parcialmente a las decisiones del pueblo, como una posible convocatoria al compromiso y a la militancia. En efecto, el mismo día de las elecciones generales, así como el día de la asunción de mando de los candidatos electos, tienen un aire festivo en verdad, por el ejercicio concreto del derecho al voto, expresión de la democracia si las hay. Un aire festivo que nos reúne como pueblo.
Sin embargo, también es cierto que la política incluye una dimensión (en algunos casos, inevitable) de conflicto de intereses, toma de opciones, partir posiciones. Es algo natural, en la medida que la actividad política se constituya como un canal civilizado de procesamiento de los conflictos económicos, sociales, culturales, etc.[2] Aún sin comprometer la necesaria unidad que debe presidir a la comunidad y la búsqueda del bien común, el tiempo de elecciones nos recuerda y nos hace presente la realidad del conflicto.
Precisamente, excediendo en mucho la simple contienda periódica por los votos[3], una de las funciones permanentes de los partidos políticos es la elaboración de pensamiento e ideas, el diseño de estrategias y criterios de gestión, la formación de líderes y cuadros dirigentes, etc.[4] De este modo, puede ordenarse algo más la oferta electoral que llega a los ciudadanos (sólo los partidos políticos pueden presentar candidatos en las elecciones).
En ese sentido, uno de los derechos que tenemos los ciudadanos es el derecho a la información[5]. Efectivamente, sólo un pueblo con acceso a información confiable y fácilmente disponible, puede debatir racionalmente sobre las distintas propuestas, conocer mejor los antecedentes de los candidatos, etc. Recordemos distintas decisiones y medidas de cierta envergadura en estos últimos años que no se destacaron suficientemente en las campañas de propaganda, los debates previos a las elecciones, más allá del acuerdo o desacuerdo de cada uno, como el caso de las leyes de Medios, financiamiento al Tesoro con reservas del BCRA, Matrimonio Igualitario, normas medioambientales, previsiones presupuestarias, etc[6]… Tristemente y por el contrario, los últimos procesos políticos se caracterizaron, antes que por una amplia discusión en la sociedad de ideas y propuestas, por una sucesión repetitiva de simples lemas o consignas, parodias e imitaciones en shows televisivos, tradiciones clientelares, candidaturas testimoniales, listas espejo y demás praćticas viciadas.
Por otro lado, los ciudadanos estamos obligados moralmente a informarnos cabalmente sobre los candidatos y sus propuestas, a exigirles cierta definición sobre las orientaciones esenciales de sus programas, sus criterios generales, etc. Y algo más de 160.000 ciudadanos también tendrán la responsabilidad de prestar un servicio como autoridades de mesa a los cerca de 28 millones de votantes habilitados[7]… Recordemos que, tanto en física como en política, los espacios vacíos tienden a ser ocupados…
Desde este año, habrá una novedad[8][9]:
Abiertas: Participan también quienes no están afiliados a los partidos,
Simultáneas: Se realizan el mismo día, y
Obligatorias: Todos los ciudadanos deberemos participar, estemos afiliados o no al partido en cuya interna elijamos participar, y todos los partidos que presenten candidatos deberán pasar por esta instancia, sin poder presentar candidatos los partidos que no alcancen en las primarias un piso mínimo de votos[11].
Luego se celebrarán las elecciones presidenciales el 23 de octubre (algunas provincias también sumarán sus propios comicios al mismo día). En caso de que no haya un ganador en primera vuelta[12], la segunda vuelta electoral se realizará el 20 de noviembre.
Recordemos que el Presidente de
Además de presidente y vice, se renovarán los cargos de Legisladores Nacionales. Todos elegiremos 127 diputados nacionales con mandato por 4 años (principalmente, en proporción a la población de cada distrito), y las Provincias de Buenos Aires, Formosa, Jujuy,
Similarmente, también se elegirán gobernadores y autoridades locales. El carácter federal de nuestro Estado permite contemplar con atención y por separado las realidades más específicas de cada distrito, sin las complejidades propias de los Estados soberanos. Finalmente, también se elegirán legisladores provinciales, intendentes y concejales[16].
Es útil recordar que, tácticas de marketing partidario aparte, es posible acceder en www.pjn.gov.ar/cne/secelec/ a información oficial suministrada por los partidos políticos de cada distrito a
Un punto que no es menor, y que suele pasarse por alto, es que el sufragio no tiene como única consecuencia la elección de un candidato. Según la actual legislación, la posibilidad de los partidos políticos de presentar candidatos depende de cierta cantidad mínima de votos[17] en la elección anterior. Además, el financiamiento por parte del Estado a los partidos políticos para sus actividades y la capacitación de sus dirigentes, así como los espacios de propaganda en los servicios de comunicación audiovisual, también dependen parcialmente de la cantidad de votos recibidos. Considerando esto, un alto porcentaje de ausentismo o de votos nulos afectaría a la actividad política de los partidos, en sí misma.
Finalmente, la vida en democracia es mucho más que una simple jornada de votación, las campañas y los eventuales intercambios de pensamientos que podemos tener con nuestros conocidos. El espíritu democrático, que se manifiesta con más claridad en tiempos electorales, también debe hacerse presente en el estilo de gobierno de los vencedores (tolerante y pluralista), en los mecanismos de democracia participativa o semi-directa (tales como la iniciativa popular, la consulta popular, o la revocatoria contemplada en algunos distritos), en la misma sociedad civil (con la presencia de asociaciones intermedias e instituciones de distinto tipo, con democracia interna en ellas), en la vida económica (con una distribución equitativa del ingreso), en la vida cotidiana de todos los ciudadanos, empeñados en el respeto a los derechos de todos, especialmente de los más pobres, abandonados y en peligro.
J. Rafael Tesoro
Cronograma electoral
http://www.clarin.com/politica/Cronograma-electoral_0_406759439.html
http://tiempo.elargentino.com/notas/esta-listo-cronograma-electoral
listado de novedades
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/136371-43943-2009-12-03.html
[2] Ya el Papa Pío XI consideraba a la política como una de las expresiones más altas de la caridad porque puede crear las condiciones para una sociedad más justa y solidaria. Y los Obispos reunidos en Puebla afirmaban que la fe cristiana valoriza y tiene en alta estima la actividad política.
[3] Según el artículo 38 de
[4] La ley obliga actualmente a los partidos políticos a conservar en todo momento una cantidad de afiliados “no inferior al 4 por 1.000 del total de los inscriptos en el registro de electores del distrito correspondiente”. Si esta condición se cumple en 5 distritos, el partido puede ser considerado un partido nacional.
[5] En definitiva, éste es el fundamento del también muy necesario derecho a la libertad de expresión.
[6] Un poco más atrás, en 2008, tuvimos dos casos muy claros de esto: las “retenciones móviles”, y las estatización de las AFJPs….
[7] Según cifras definitivas de las últimas elecciones nacionales. http://www.pjn.gov.ar/cne/documentos/seminario/Las%20elecciones%20en%20numeros.pdf
[9]http://www.mininterior.gov.ar/asuntos_politicos_y_alectorales/dialogo/diagPolitico.php?idName=asuntos&idNameSubMenu=dialogoPolitico
[10] Llamada de “Democratización de
[11] Un 1,5% de los votos válidamente emitidos en las últimas elecciones presidenciales. Es decir, actualmente no podrán presentar candidatos los partidos en cuyas primarias de agosto próximo no concurran cerca de 350.000 ciudadanos.
[12] Según los artículos 97 y 98 de
[13] Cf. Constitución Nacional, art. 99.
[14] Según el artículo 83 de
[15] En los últimos años, a estas facultades “legislativas” propias del P. Ejecutivo, se le han agregado, con frecuencia variable y distintos grados de importancia, las facultades legislativas “delegadas”, los decretos “de necesidad y urgencia” (DNU), diferentes de los decretos “autónomos” del P. Ejecutivo.
[16] En el caso de
[17] Entre otras causales posibles, los partidos pueden perder su personalidad jurídico-política si no alcanzan en dos (2) elecciones nacionales sucesivas el dos por ciento (2%) del padrón electoral del distrito que corresponda.
